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lunes, 29 de septiembre de 2014

Contacto visual

El contacto visual es una poderosa herramienta de comunicación entre humanos. Determina en buena medida las relaciones personales. Se mantiene en la televisión en una única dirección. Por razones técnicas el contacto visual se pierde en las videoconferencias. También es importante entre los animales y en la relación entre humanos y animales. Un nuevo estudio ha encontrado neuronas que solo responden al contacto visual en una zona llamada amígdala en el cerebro de los macacos.

Pese a la importancia del contacto visual, no hay muchos estudios sobre esta fundamental forma de comunicación. El contacto visual es clave en las relaciones interpersonales. Es el signo de que nos estamos prestando atención uno a otro. Las reglas de contacto visual son estrictas y esquivas. Agradecemos que se produzca y nos hace sentirnos importantes para la otra persona. Pero debe de ser breve. Un contacto intenso y prolongado es molesto e incluso se interpreta como un desafío. Por lo común, si hablas a un superior debes de medir su uso o incluso evitarlo. En el flirteo o galanteo es útil y peligroso. Por la calle, entre dos personas de distinto sexo es señal de reconocimiento. Y en todos los casos es inconfundible: me ha mirado o no, no hay intermedios. Evitar la mirada de desconocidos es esencial para no entrar en contacto con ellos.
El contacto visual es también muy demandante cognitivamente. Es difícil pensar en algo si miramos a los ojos del otro. Lo común es desviar la mirada mientras pensamos. De modo que lo normal en una conversación es tener contactos visuales frecuentes y cortos.
En la televisión se da en una única dirección, pero es igual de efectivo. “Mira a la cámara” es una orden vital para los comunicadores. Y en efecto, como espectador, percibes que el sujeto de la escena te está mirando a ti y no a otros aunque sabes que es una ilusión. Una poderosa ilusión. En sentido contrario también se aplica: un actor jamás puede mirar a la cámara, la magia de la escena se pierde al instante, el engaño del cine se pierde irremisiblemente ya que el actor no te está hablando a ti sino a su pareja.
En las videoconferencias este contacto visual se pierde por motivos técnicos. La videocámara que me graba está en un lugar distinto que la pantalla donde veo a mi interlocutor. El ángulo mínimo que detecta la mirada es muy inferior a la distancia que hay entre los dos aparatos. La ilusión de la mirada directa desaparece y hará falta una tecnología que hoy no existe para conseguirlo.
El contacto visual es inequívoco, rápido y a bastante distancia. Revela además problemas mentales. “Tiene una mirada rara” es algo que en alguna ocasión hemos pensado de otra persona. Buscando en publicaciones médicas, la literatura es abrumadora. El rechazo al contacto visual está muy ligado al síndrome del espectro autista y en menor medida a la esquizofrenia.
Entre los animales también existe el contacto visual. Y entre animales y humanos. Cualquiera que tenga un perro lo sabe. Los animales domesticados como perros o hurones sostienen mucho más la mirada de sus amos que la de otros humanos. Y a su vez, los animales domesticados sostienen más la mirada que los salvajes. Una recomendación a los niños para comportarse con un perro agresivo es no mirarle a los ojos. Para el animal supone un desafío. Pero si te sientes más fuerte, puedes dominarle con la mirada.
En un nuevo estudio se han encontrado neuronas responsables del contacto visual en monos macacos. Hace 30 millones de años que nuestras líneas evolutivas se separaron pese a lo cual nuestro sistema visual es muy semejante. Por ejemplo, nuestro área de reconocimiento de caras es muy similar.
Sin embargo, en el estudio se han identificado las neuronas en la amígdala, una parte del cerebro responsable de las emociones. Es lógico, el contacto visual suscita emociones. El estudio no ha buscado, pero seguro que existen, las neuronas en las áreas visuales. Lo novedoso es que las neuronas de la amígdala están especializadas en el contacto visual. Solo se excitan cuando las miradas se cruzan y entonces producen una descarga emocional. Dado que nos parecemos mucho a los macacos, es de esperar que los humanos funcionemos de forma parecida.
Algunas frases célebres
Por una mirada, un mundo; / por una sonrisa, un cielo; / por un beso… yo no sé / qué te diera por un beso.
(Gustavo Adolfo Bécquer)

El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.
(Tristan Bernard)

Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.
(William Shakespeare)
La mirada lo dice todo. Pero sabemos poquísimo de ella.

domingo, 4 de noviembre de 2012

¿Por qué reconocemos las caras y no los nombres?


Acudes a una fiesta y te presentan a una persona cuyo nombre, te dicen, es Pedro. Hablas un rato con él y tienes que presentárselo a otro amigo. Este es… ¿Cómo se llamaba? Apenas hace quince minutos que te han dicho su nombre pero no lo recuerdas. Pasan 6 meses y te lo vuelves a encontrar. Reconoces perfectamente su cara y recuerdas donde lo conociste. Hola… ¿Cómo se llamaba? Él, que es hombre de mundo, te lo dice: “Soy Pedro”. Puede que lo recuerdes o puede que te des cuenta de que nunca lo retuviste y temes que te vuelva a pasar.

Es un hecho común que recordamos mucho mejor las caras que los nombres. Hay varias razones para ello. La primera es el esfuerzo cognitivo. Cuando tienes delante una cara debes decidir si la reconoces o no. Cuando quieres recordar un nombre debes buscarlo en el almacén de la memoria. No es un simple sí o no, debes traer a la memoria un nombre concreto. La primera tarea tiene una respuesta sencilla sí o no mientras que en la segunda debes buscar un nombre concreto: Pedro.
Además, todas las caras son distintas, pero muchas personas comparten el nombre. Aunque en realidad es una ventaja. Si cada persona tuviera un nombre distinto, nuestro almacén de nombres sería mucho mayor del que es. Simplemente nuestro cerebro no puede almacenar tantos nombres.
Pero la razón principal es de índole computacional y evolutivo. La capacidad para recordar caras es mucho más poderosa y antigua que la facultad para recordar nombres.
El lenguaje humano es una característica evolutiva muy reciente. No sabemos si los neandertales hablaban. En todo caso la antigüedad del lenguaje puede cifrarse en unos pocos cientos de miles de años. Digamos cien mil años. Y las áreas cerebrales involucradas en el lenguaje, aún siendo un prodigio, no son muy grandes.

Reconocimiento de caras

Por el contrario, las áreas visuales del cerebro son enormes. Y evolutivamente son muy antiguas. Los monos Rhesus Macacus y los humanos procesamos las caras de una forma muy similar. Las investigaciones indican que es una habilidad que evolucionó hace 30 millones de años en un antepasado común que compartimos con los macacos (como comparación, recuerda que los dinosaurios se extinguieron hace 60 millones de años).
Reconocer caras es algo muy difícil en lo que los humanos somos expertos. No se trata de algo que hacemos usando áreas inespecíficas del cerebro como calcular, jugar al ajedrez, razonar… Disponemos de un área concreta de reconocimiento de caras, un área congénita, precableada. Esto es debido a que debemos reconocer caras con exactitud y premura sin que ello dificulte el resto de operaciones mentales. Es decir, en paralelo. Reconocemos caras pese a que hayan cambiado con los años, con el maquillaje, con las gafas, con la barba, en distintas condiciones de iluminación, en distintos ángulos y en movimiento. Lo hacemos muy bien. Puedes probar tu destreza en esta página.

El efecto Thatcher




Se llama así porque se probó por primera vez con el rostro de la Primera Dama británica. Se consigue cogiendo la foto de una cara, cortando los ojos y la boca y pegándolos boca arriba. Si tomamos a su vez la cara resultante y la ponemos cabeza abajo (de modo que los ojos y la boca están en posición correcta pero el resto de la cabeza está girada), es difícil encontrar algo erróneo. Si por el contrario colocamos la cabeza en posición correcta ( y entonces los ojos y la boca están girados), la imagen resulta chocante. Algo está mal.
Los humanos percibimos esto claramente en los rostros humanos pero no en los de los monos. De la misma forma, los monos lo detectan en los rostros de sus congéneres pero no en los de los humanos.
Ambas especies percibimos las caras de nuestros semejantes inmediatamente mientras que las de otras especies las procesamos de forma distinta.
Aun cuando el reconocimiento de caras conespecificas se realiza por medios holísticos, las partes individuales tales como boca, la nariz y los ojos así como las proporciones faciales siguen siendo importantes.
Desde una edad temprana estamos acostumbrados a las caras de otros seres humanos: una nariz larga, la curva de los labios o las espesas cejas. Aprendemos reconocer las pequeñas diferencias que contribuyen al aspecto individual

Prosopagnosia

La prosopagnosia es la incapacidad de reconocer caras familiares o conocidas.
No es un fenómeno unitario. Puede ser congénita o resultado de lesiones cerebrales. Puede ser perceptiva o asociativa. En algunos casos pueden reconocerse personas que tengan un rasgo sumamente llamativo. En ocasiones sólo se reconocen personas de un sexo y no del otro.

Los casos de prosopagnosia congénita son muy curiosos con pacientes que tardaron años en descubrir que había algo raro en ellos. Un abogado dejó la profesión porque no podía convencer a sus clientes de su competencia: cuando llegaba al juicio, no reconocía quien era su cliente. Una modelo descubrió que era muy guapa cuando sus amigos la animaron a que se presentara a un concurso de belleza. Un pintor de retratos con bonitos fondos pero sin cara. Un judío que no podía reconocer a sus semejantes porque en su comunidad todos vestían igual.
Sin duda el caso más conocido es el recogido en el fascinante libro de Oliver Sacks, “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”.
Pareció también decidir que la visita había terminado y empezó a mirar en torno buscando el sombrero. Extendió la mano y cogió a su esposa por la cabeza intentando ponérsela. ¡Parecía haber confundido a su mujer con un sombrero! Ella daba la impresión de estar habituada a aquellos percances.

Alguna regla mnemotécnica

Hacer un gran esfuerzo para recordar sirve de poco. Mucho más útil es repetir. Por ejemplo, cuando te presentan a Pedro, en lugar de responder “Hola, qué tal?, decir “Hola Pedro, qué tal?
También sirve usar las asociaciones: Pedro el de la piedra, Ángeles la de los cielos, Víctor el victorioso, Ana la anaconda…
Y sobre todo, si sospechas que tu interlocutor no se acuerda de tu nombre, ayúdale: “Hola, soy Antonio”.

Artículo publicado originalmente en ALT1040

domingo, 27 de febrero de 2011

Movimientos de los ojos durante la lectura distraída

No eres sólo tú ... todo el mundo cae alguna vez en la lectura distraída. ¿Qué pasa en el cerebro y en los ojos cuando esto sucede? Un nuevo estudio publicado en Psychological Science  dice que los ojos se mantienen en movimiento cuando la mente vaga, pero no lo hacen de la misma manera que cuando se está prestando atención.

Durante una docena de sesiones de lectura de una hora, se registró el movimiento de los ojos de unos estudiantes. Al principio se les dio a leer El Proceso de Kafka, pero les enganchaba demasiado. Luego usaron Sentido y Sensibilidad de Jane Austen porque es bastante fácil. Mientras los estudiantes leían en una pantalla, un ordenador seguía sus movimientos oculares. Se pidió a los estudiantes que presionaran un botón cuando se dieran cuenta de que se habían distraído. El ordenador también preguntaba cada pocos minutos si estaban atentos o en las nubes.

En la lectura normal, los ojos se fijan en una palabra y luego pasan rápidamente a otra, empleando más tiempo en las palabras que son menos comunes. Pero cuando la mente vaga, los ojos no siguen ese patrón. El ojo se fija durante más tiempo en cada palabra individual. "Es como si los ojos se movieran mecánicamente". La investigación sugiere que la opinión de que los ojos captan la información de la página y la mente la coge sin dar muchas directrices de vuelta a los ojos es errónea. De hecho, cuando la gente lee, los movimientos oculares están estrechamente relacionados con el procesamiento del lenguaje que ocurre en el cerebro.

martes, 8 de febrero de 2011

Los cerebros jóvenes se recablean con más facilidad que los adultos

Un estudio del MIT en colaboración con Alvaro Pascual-Leone y Rebecca Saxe ha descubierto que es más fácil recablear el cerebro en jóvenes que en personas de más edad.
Hace una década se descubrió que la parte del cerebro dedicada al procesamiento visual en personas ciegas se había recableado para trabajar con información táctil como la procedente de los dedos para leer Braille. Otros descubrimientos revelaron que esto ocurría también en otras zonas. Ahora sabemos que esto es más fácil de que ocurra en edades tempranas.En los 50 se comenzó a pensar que ciertas funciones cerebrales, como el lenguaje o la vista,  solo se desarrollaban si recibían información durante una edad temprana. Es decir, existe una ventana de edad en la que necesitamos estimulación para desarrollarnos normalmente. Es el caso de Gaspar Hauser o los niños lobo que no han estado expuestos al lenguaje en los primeros años y posteriormente no pueden adquirir un lenguaje completo. Es también el caso de la fonética que solo aprendemos en los primeros años y por lo que existe una diferencia tan grande entre la lengua materna y la aprendida de adultos. Lo demuestran los estudios con gatos a los que se venda los ojos durante los primeros meses de vida y cuando se les quita la venda ya no son capaces de ver con normalidad, mientras que si la venda se les pone de adultos, no tiene efecto alguno. En los primeros meses o años el cerebro necesita estimulación para desarrollarse y una vez que esto ha ocurrido, es una habilidad que no se pierde..
En esta investigación se estudió un área del cerebro llamada complejo temporal medial MT. Esta zona responde al movimiento visual. En el caso de que este dañada en ambos hemisferios, el paciente ve imágenes congeladas.
Se eligieron tres grupos de personas: ciegos de nacimiento, personas que habían perdido la vista con 9 o más años de edad y personas con vista. Se estudió su respuesta con resonancia funcional magnética fMRI a los sonidos en movimiento (como pasos que se aproximan).
Este área reaccionaba a los sonidos en movimiento en personas ciegas de nacimiento, pero no en las personas con vista ni en los ciegos tardíos. Es decir, las personas que habían visto hasta los 9 años habían cableado el cerebro con normalidad y esta área responsable del movimiento visual se dedicaba a procesar información visual. Por el contrario, en los ciegos de nacimiento, este área se había transformado para procesar información auditiva. Los 9 años constituían una frontera para el recableado del cerebro.
Aunque es infrecuente, cada vez se dan más casos de recuperación de la visión como en el caso de los chips implantados en la retina. Las personas ciegas de nacimiento tienen una ventaja sobre los ciegos tardíos en el procesamiento de la información auditiva. Pero esto se convertiría en una desventaja si se recuperara la vista.
Algunas regiones de la corteza visual (en verde) pueden ser recableadas para procesar sonidos en el cerebro de las personas que nacieron ciegas.

domingo, 6 de febrero de 2011

Chip implantado en la retina permite leer letras y palabras a ciegos

La tecnología BCI (interfaz cerebro máquina) avanza con rapidez. En este estudio, se implantó un chip en la retina de pacientes ciegos. Los resultados son esperanzadores y les han permitido leer letras y combinarlas en palabras así como reconocer formas y objetos.
La retinitis pigmentosa y la degeneración macular son enfermedades que afectan a los fotoreceptores de la retina y que afectan a 15 millones de personas en el mundo. El estudio se realizó con pacientes de retinitis pigmentosa y choroideraemia. Estos comenzaron a perder la vista entre los 6 y los 16 años pero habían tenido buena visión central (es decir, las áreas cerebrales de la visión estaban en buen estado). En el  momento del estudio hacía más de 5 años que no podían leer y aunque percibían algo de luz, no reconocían forma alguna. La operación sirve en principio para mejorar la visión de forma suficiente y que afecte a la vidad diaria.
El chip MPDA (del tamaño de este cuadrado ■) consiste en una retícula de 1500 (38x40) elementos independientes. Cada uno equivale a un pixel y consta de un fotodiodo, un amplificador y un electrodo. El chip se coloca en el interior de la retina y sustituye a los fotoreceptores naturales dañados. Cuando cada uno de los 1500 fotodiodos recibe luz, excita mediante su electrodo a las neuronas bipolares de la retina estableciendo el interfaz hombre-máquina. Las neuronas bipolares continúan la secuencia natural de estimulación nerviosa a través del resto de la retina, nervio óptico y cerebro.
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La corriente con la que cada electrodo excita a las´neuronas bipolares depende de la luminosidad que capte su fotodiodo..
El chip cubre u ángulo visual de 11º x 11º (1º es 288 µm de retina) La distancia entre dos electrodos del MPDA se corresponde a un ángulo visual de 15 minutos de arco.
EL chip dispone también de una retícula de 4 x 4 de estimulación directa para pruebas. Estos puntos no son dependientes de la luz sino que se estimulan directamente desde el exterior y sirven para calibrar el aparato.
Finalmente el chip está conectado a un cable que sale por detrás de la oreja y que sirve para la alimentación eléctrica y las pruebas.
Pruebas realizadas y resultados.
Las pruebas se realizaron en dos condiciones experimentales: con chip en Power ON y Power OFF. Comenzaron 7 días después de la operación.
Usando la retícula de prueba, todos los pacientes vieron con corrección puntos redondeados de color blancuzco. Reconocieron las formas presentadas como por ejemplo la forma de U.
Usando los fotodiodos del chip, la variación entre los pacientes fue alta. Uno de ellos realizó notables reconocimientos. No sólo reconoció formas, y barras en distintas orientaciones. Frente a una mesa, pudo reconocer una cuchara, un cuchillo, una copa, un plátano y una manzana. También pudo distinguir entre 16 letras (de un tamaño entre 5 y 8 cm). Pudo señalar un error en la escritura de su nombre MIIKKA (faltaban una I y una K).
La respuesta de contracción pupilar también funcionó correctamente.
Discusión.
Los implantes fuera de la retina obligan a realizar externamente todo el procesamiento óptico que esta realiza. Por el contrario este enfoque sólo reemplaza la parte dañada (los fotoreceptores) permitiendo que todo el resto del ojo trabaje normalmente (el ojo se mueve con normalidad proporcionando al cerebro una información consistente entre la dirección de la mirada y lo que ve, algo importante y que no ocurre con una cámara externa).
El problema del espacio. A pesar de que el campo visual 11º x 11º es pequeño, es suficiente para la orientación y la localización de objetos. Se estima que el campo visual necesario para leer es de 3º x 5º.
El problema del tiempo. Cuando se aplica un estímulo eléctrico continuo con la matriz de pruebas, la percepción se desvanece pasados 1-15 s. Aparentemente las neuronas de la retina sufren una inhibición prolongada. Para restaurar la visión es necesario mover los ojos o la cabeza.
Esto no ocurre con la matriz de fotodiodos ya que el paciente mueve los ojos con normalidad (microsacadas de hasta 50 min de arco entre 1 y 3 Hz) y la imagen se refresca constantemente.
Un hecho notable es que apenas requiere entrenamiento, más allá de una mejora oculomotora.
Conclusión.
El estudio demuestra que es posible la restauración parcial de la visión con una implantación de microelectrodos retinianos en pacientes que han sufrido una degeneración retiniana hasta un nivel que varía desde la localización y reconocimiento de objetos hasta la lectura.

martes, 18 de mayo de 2010

La posición de los ojos predice el número que tienes en mente.

A pesar de la aparente sencillez de elegir números al azar, es prácticamente imposible producir una secuencia de números realmente aleatorios. Aunque los números surgen aparentemente de forma espontánea en la mente de uno, su elección está siempre influenciada por los números generados anteriormente. Aquí, se demuestra cómo los ojos y su posición dan una idea del tipo de decisiones sistemáticas hechas por el "generador de números aleatorios del cerebro ". Al medir la posición vertical y horizontal del ojo de una persona, somos capaces de predecir con fiabilidad el tamaño del siguiente número antes de que el sujeto lo diga. En concreto, un cambio hacia la izquierda y hacia abajo en la posición de los ojos predice que el siguiente número será menor que el anterior. De igual forma, si los ojos cambian de posición a la derecha y hacia arriba, prevemos que el próximo número será mayor. Además de apoyar el saber popular de que los ojos delatan la mente, los resultados ponen de relieve los vínculos complejos entre los procesos de pensamiento abstracto, las acciones del cuerpo y el mundo que nos rodea.
El artículo ha sido publicado en la revista Current Biology.
Los sujetos generaron 40 números aleatorios del 1 al 30.
No sólo la dirección del cambio de la posición en el ojo indica si el número es mayor o menor, sino también cuánto mayor o menor es el número.
Aparentemente, cuando se navega a través de representaciones mentales - como por ejemplo los números - reusamos procesos mentales que evolucionaron originalmente para interactuar y navegar en el mundo exterior.

¡Actualización de la entrada!
Esta publicación de Ciencia Cognitiva se refiere a estudios de Dehaene y otros así como a un estudio propio en el que se reafirma el vínculo entre la posición de los ojos y el número en el que pensamos. En concreto, después de pensar un número entre el 1 y el 5 miramos hacia la izquierda, y tras pensar un número entre el 5 y el 9 miramos hacia la derecha.