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domingo, 20 de enero de 2013

Leer la mente, un libro de Jorge Volpi


Leer la mente es un fascinante libro del escritor mexicano Jorge Volpi en el que escudriña los misterios de la mente humana desde la perspectiva de un creador de ficción.



Una opinión extendida sostiene que la ficción no sirve para nada. Más aún, la ficción, como el arte en general, es valiosa porque es inútil, no tiene ningún propósito práctico y su único valor es el de proporcionar placer. En Leer la mente, Jorge Volpi se propone rebatir esta opinión y lo hace brillantemente a lo largo de las escasas ciento setenta páginas que contiene el libro.
Mi hipótesis central: si la ficción es una herramienta tan poderosa para explorar la naturaleza -y en especial la naturaleza humana-, es porque la ficción también es la realidad.
La ficción, la novela, los cuentos, las películas, el teatro, las series, los videojuegos no solo son útiles y prácticos. Son imprescindibles para el desarrollo del individuo y la especie humana. La ficción es un experimento mental que me permite vivir un mundo imaginario y buscar respuestas en él, expandir mi mente, hacerme más humano. En la ficción vivo en el otro, experimento sus miedos y alegrías, sus aciertos y fracasos. Una buena película no me hace pasar una buena tarde, cambia mi vida.

Uno de los productos de la imaginación soy yo mismo. Me invento, me construyo. Yo soy una ficción. Y más aún tú. Eres una ficción producto de mi mente. Naturalmente tú eres real y externo a mí, pero además eres una idea compuesta de otras ideas, de mis sensaciones sobre ti, de mis ideas previas, de mis necesidades y mis potencialidades. Yo soy una ficción y tú también. Aunque nos basamos en hechos ciertos y externos. Somos ficciones verdaderas. Una novela es una ficción que no es verdadera, aunque no necesariamente es falsa, es un simulacro de la realidad. Y si bien es cierto que todos somos ficciones, no lo es menos que todos somos creadores. Nuestro cerebro no reproduce la realidad exterior, la interpreta, la crea.

Tan provocador argumento es a su vez cierto. Volpi realiza una análisis de los temas más candentes en la neurociencia actual con un acento personal y provocador. La conciencia, el Yo o la memoria son algunos de los temas que trata. La bibliografía final recoge los más importantes títulos del estudio de la mente en la actualidad. Volpi es leído, erudito, ameno, genial.

Aunque el libro es excelente, contiene alguna imprecisión y superficialidad. Discrepo en concreto con su interpretación de la conciencia. Según él, la conciencia es la conciencia del Yo, la autoconciencia. A mi entender son cosas distintas. Soy consciente de la realidad y como parte de esa realidad, como parte muy importante, soy consciente de mí mismo. Volpi no desvela el enigma de la conciencia. si lo hiciera, el mundo se volvería hacia él. Nadie es capaz hoy de plantearse siquiera de forma adecuada el mayor misterio al que nos enfrentamos, el llamado problema difícil de la conciencia: por qué o cómo una realidad material, el cerebro, crea una realidad inmaterial (porque la conciencia es real), la mente. Estamos muy lejos de la solución.

La explicación de la memoria es por el contrario brillante. Exigimos a la memoria un esfuerzo para el que no está diseñada, recordar minuciosamente los detalles de nuestra historia, de las historias de los otros, de otras historias, de la Historia. Pero la memoria es caprichosa, se acuerda de lo que le place, de lo que es interesante, de lo que es emocionante. La memoria fabula y falla. Confundimos lo vivido con lo imaginado y con lo que hemos visto realizar a los otros. Y la memoria solo tiene un objetivo: predecir el futuro.
Pero el cerebro cuenta con un solo material a partir del cual dibujar los escenarios del porvenir -el pasado, por supuesto.
También habla de las ideas.
Solo los más ambiciosos y los más cínicos, empresarios, agentes y creadores, tienen la desfachatez de defender a ultranza los derechos de autor. Las ideas son un patrimonio común -todos somos piratas.
He leído muchos libros y artículos sobre el cerebro. Leer la mente no es un libro de divulgación al uso. Creado por un escritor, por un artista, explica de forma clarividente la mente humana. Y lo hace de una forma bella. Decenas de anécdotas, visiones personales, analogías y simbolismos ilustran una obra que en esencia es hermosa.

Artículo publicado originalmente en ALT1040

domingo, 29 de mayo de 2011

La lectura. El área visual de formación de palabras (VWFA), el sistema ventral, el dorsal y el Braille

La lectura es una actividad fascinante para cuyo eficiente desempeño se recluta la llamada área visual de formación de palabras (VWFA del inglés Visual Word Form Area). Este área está al final del sistema ventral que realiza un sofisticado procesamiento de la imagen visual. Sin embargo, los últimos estudios indican que la VWFA es también el área utilizada por los ciegos al leer Braille.

La lectura (y la escritura), el mayor invento de todos los tiempos, ha permitido avanzar de forma decisiva a la humanidad. Tiene una antigüedad de 5000 años, no es universal (hay millones de analfabetos en el mundo) y no tiene una base genética sino que es aprendida (por contraposición al habla que sí es universalmente humana y con una base genética aunque también requiera aprendizaje). A pesar de no estar precableada en el cerebro y ser aprendida, la lectura tiene un nivel de eficiencia extraordinario. Reconocemos letras, palabras y frases a una enorme velocidad independientemente del font, del tamaño, de la posición o de si son MAYÚSCULAS/minúsculas. A la vez es muy exigente con las pequeñas diferencias (e y c) y el orden (los y sol).
El presente artículo se refiere exclusivamente al reconocimiento visual de palabras por VWFA (también llamada letterbox por el investigador Stanislas Dehaene). El VWFA informa a otras áreas temporales, parietales y frontales para el acceso semántico y fonológico cuyo procesamiento no se considera aquí.
Bigramas abiertos
Las unidades básicas de procesamiento que se han propuesto son los llamados bigramas abiertos.
  • Son grupos de dos letras próximos aunque no necesariamente juntos. De CALDO:  CA, CL, CD, CO, AL, AD ...
  • Otras letras pueden estar en medio.
  • El orden ha de preservarse.
  • Toleran la imprecisión. Hcn q st frs pd lrs.
Vías de procesamiento visual: dorsal y ventral
Melvyn Goodale propuso dos vías de procesamiento de la información visual, una responsable del dónde y la otra responsable del qué: la dorsal  y la ventral.
La vía dorsal o parietal se origina en las células grandes de la retina (células M que forman la vía magnocelular hasta el tálamo y el córtex visual)
  • Se origina en las células grandes M de la retina y es magnocelular
  • Es responsable del dónde están los objetos.
  • Es parietal
La vía ventral se origina en las células pequeñas de la retina (células P que forman la vía parvocelular hasta el tálamo y el córtex visual)
  • Se origina en las células pequeñas P de la retina y es parvocelular
  • Es responsable del qué objetos.
  • Es temporal
  • Tiene una organización jerárquica según progresa la vía.
  • Cada nivel de la jerarquía responde a un campo visual mayor que el anterior duplicándose el campo receptivo.
  • En cada nivel de la jerarquía hay mayor selectividad a la forma
  • La forma se reconoce con independencia de la posición que ocupe en el campo visual.
  • Es responsable del reconocimiento de objetos, caras y palabras.
En la vía ventral, la del qué, las neuronas de las primeras etapas responden a formas simples (una neurona responde a una línea), mientras que las etapas finales responden a formas complejas (una neurona solo responde a una cara). La vía ventral es responsable de que podamos identificar palabras a una velocidad de 150ms por palabra. En ocasiones la vía ventral no es capaz de identificar las palabras. En ese caso, para palabras extrañas, hay que recurrir a la vía dorsal, se requiere pronunciarlas y el proceso tarda 1 o 2 segundos.
Aprendizaje
Al final de la vía ventral se encuentra la VWFA para reconocer palabras. Pero esta vía no es innata. Es un área de reconocimiento de formas que se ha reconvertido debido al aprendizaje y a la plasticidad del cerebro. Durante nuestra larga infancia, el VWFA se modifica mínimamente para reconocer letras. El aprendizaje de palabras ha usurpado estas zonas visuales del que podría ser el reconocimiento de otros objetos naturales mediante el reciclaje neuronal. Para ello ha sido necesario que la escritura utilice rasgos sencillos, rasgos que biológicamente son fáciles de reconocer. En este sentido, la escritura está biológicamente determinada.

No todo se aprende de igual forma. Solo los bigramas útiles se aprenden: CA vs QQ. La VWFA no responde a secuencias aleatorias de consonantes y sí a palabras o bigramas comunes. Los lenguajes de ortografía transparente (como el castellano) necesitan el reclutamiento de menos áreas que los opacos (como el inglés) que tienen menos regularidad grafema-fonema y necesitan usar mayores áreas para el reconocimiento de palabras. Un punto importante es que también hay que desaprender. En concreto, las áreas de reconocimiento de formas responden a la simetría: si damos la vuelta a un objeto, sigue siendo el mismo como demuestran ls estudios con niños y monos. Sin embargo, la lectura requiere desaprender la simetría ya que b y d son distintas. Este proceso de desapredizaje es complejo y es la causa de la dislexia.
Braille
La lectura tiene 5000 años pero el Braille solo 200. Un reciente estudio usando fMRI ha mostrado como el VWFA es utilizada por los ciegos al leer Braille. En 8 sujetos ciegos se realizaron tareas de lectura Braille mientras eran sometidos a fMRI. Sus datos se compararon con personas que ven.
  • La activación en la VWFA se producía ante palabras con significado, pero no ante secuencias Braille sin sentido.
  • Medido el cerebro entero, el pico de activación se producía en la VWFA, en las mismas coordenadas cerebrales que en las personas que ven
Queda pendiente establecer cuales son las vías por las que la información táctil llega a la VWFA. El área VWFA está próxima a las áreas del lenguaje, pero nuevos estudios anatómicos son requeridos.
La VWFA es el área más selectiva a la lectura independientemente de la modalidad sensorial (vista o tacto). Por ello el VWFM además de llamarse el área visual de reconocimiento de palabras podría llamarse el área táctil de reconocimiento de palabras o el área metamodal de reconocimiento de palabras. Aunque ya sabemos que es un área de reconocimiento de formas modificada por el aprendizaje.

domingo, 27 de febrero de 2011

Movimientos de los ojos durante la lectura distraída

No eres sólo tú ... todo el mundo cae alguna vez en la lectura distraída. ¿Qué pasa en el cerebro y en los ojos cuando esto sucede? Un nuevo estudio publicado en Psychological Science  dice que los ojos se mantienen en movimiento cuando la mente vaga, pero no lo hacen de la misma manera que cuando se está prestando atención.

Durante una docena de sesiones de lectura de una hora, se registró el movimiento de los ojos de unos estudiantes. Al principio se les dio a leer El Proceso de Kafka, pero les enganchaba demasiado. Luego usaron Sentido y Sensibilidad de Jane Austen porque es bastante fácil. Mientras los estudiantes leían en una pantalla, un ordenador seguía sus movimientos oculares. Se pidió a los estudiantes que presionaran un botón cuando se dieran cuenta de que se habían distraído. El ordenador también preguntaba cada pocos minutos si estaban atentos o en las nubes.

En la lectura normal, los ojos se fijan en una palabra y luego pasan rápidamente a otra, empleando más tiempo en las palabras que son menos comunes. Pero cuando la mente vaga, los ojos no siguen ese patrón. El ojo se fija durante más tiempo en cada palabra individual. "Es como si los ojos se movieran mecánicamente". La investigación sugiere que la opinión de que los ojos captan la información de la página y la mente la coge sin dar muchas directrices de vuelta a los ojos es errónea. De hecho, cuando la gente lee, los movimientos oculares están estrechamente relacionados con el procesamiento del lenguaje que ocurre en el cerebro.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Leyendo en el cerebro

Leyendo en el cerebro es un libro de Stanislaus Dehaene.
Leer no es una habilidad innata. La mayoría de la población humana ha sido y es analfabeta. Por el contrario hablar y comprender el lenguaje hablado son habilidades innatas, nuestro cerebro está precableado para realizar esas funciones (aunque también es necesaria una experiencia, una exposición cultural al lenguaje para aprender una lengua). Resulta sorprendente que una habilidad aprendida sea tan eficiente como la lectura. Utiliza las áreas extremadamente eficaces de reconocimiento de objetos y formas. De entre ellas brilla sin par el reconocimiento de caras (que es innato). La lectura comienza con una comparación de las formas de las letras. Después compara "bigramas" con dos letras y luego palabras enteras. Realiza esto a una velocidad sorprendente. Finalmente enlaza con los módulos del discurso y significado (estos sí están precableados) como lo hace el lenguaje hablado.
Además Stanislaus Dehaene nos indica que la lectura como herramienta humana está determinada por las habilidades humanas. Es decir, otras muchas maneras de codificación de las palabras podrían existir, pero serían menos eficientes que la de reconocer formas visuales.
Todas estas características de la lectura se invierten en la escritura. Escribir a mano es una habilidad compleja e ineficiente. Los niños tienen grandes problemas para aprender a escribir a mano y una gran parte de los manuscritos de los adultos son inservibles.

Lo que sigue es una reseña de Robert Boyd
La lectura es una habilidad sorprendente. Mientras lee este texto, el significado fluye desde la página hasta su cerebro. Esto sucede automáticamente, no se puede optar por no entender la palabra escrita menos que la hablada. Es también muy eficiente.