domingo, 9 de septiembre de 2012

El médico en el bolsillo, hacia una nueva medicina

Internet ha cambiado el mundo. La forma de relacionarnos, el modo de comprar, la forma en que operan muchos negocio y nuestro ocio. La práctica médica será distinta debido a las gigantescas bases de datos médicas y a las nuevas aplicaciones de los smartphones.



El futuro va a estar dominado por dos tecnologías emergentes: poderosos ordenadores remotos que analizan en segundos millones de datos provenientes de un sinfin de personas y sensores y amigables interfaces instalados en nuestros smartphones. Mientras, la medicina parece sumida en unas prácticas más propias del antiguo siglo. Pero todo indica que esta situación va a cambiar.

El problema

Piensa en lo que ocurre cuando visitas al doctor. Aguardas un buen rato en la sala de espera hasta que te recibe. Saca (si lo tiene) tu historial médico. Lee lo que antes él haya podido escribir. Revisa los resultados analíticos y pruebas de imagen (si las tiene). Te pregunta qué te pasa. Quizá te examine. Hace una presunción de tu enfermedad. Quizá te pida nuevas pruebas (y el ciclo se repite). Te prescribe tratamiento y te despide. Si no vuelves, asume que te has curado. La media en España es 10 minutos por paciente.
¿Qué problemas tiene este proceder?
  • Hay que ir físicamente al doctor. Esto tiene sentido para la exploración que es visual y auditiva. Pero ir al médico lleva tiempo y en muchos casos el paciente retrasa la decisión de acudir al médico.
  • El paciente sin formación medica decide cuando ir y cuando no ir al médico.
  • Es el paciente el que dice sus síntomas al médico.
  • Las pruebas se realizan cuando estás enfermo. No hay hay mediciones cuando estás sano.
  • Muchas de las pruebas pueden hacerse rutinariamente en casa con la ayuda de un equipo mínimo y un smartphone: tensión sanguínea, pulso…
  • El doctor pregunta cada vez por la historia de los síntomas y los resultados de las pruebas.
  • El desaprovechamiento de recursos humanos y materiales es ingente.
A esto hay que añadir la fragilidad de la memoria humana. Los médicos no pueden recordar todos los datos de los pacientes y puede que los apunten o puede que no. Ni siquiera el paciente puede hacerlo. Los médicos además no pueden recordar todo lo que han estudiado ni conocer las interrelaciones entre los tratamientos. Y menos aún cuando nos acercamos a la medicina personalizada. Es seguro incluso que el libro que lee esté ya obsoleto.

Historial médico electrónico

El primer paso para solucionar esto es el historial médico electrónico. Es cada vez más popular pero dista de estar implantado en todas las organizaciones sanitarias.
Los datos de todos los pacientes son almacenados centralizadamente de modo que el paciente y el médico puedan consultarlos en cualquier momento y en cualquier lugar. Este es el caso cuando una persona es atendida por otro médico o ingresa por primera vez en un nuevo hospital. Salvaguardando por supuesto la confidencialidad. No solo los datos puntuales de una prueba diagnóstica sino el registro completo de cuando se encuentra mal y también de cuando está bien. Y estos datos centralizados pueden ser usados para realizar reveladoras estadísticas que hoy son imposibles.

Doctor Watson

Watson es el ordenador de IBM que ganó en el concurso de televisión Jeopardy. WellPoint, la mayor aseguradora de salud de EE.UU. con 34 millones de afiliados, ha contratado los servicios de Watson. Las capacidades de Watson encajan perfectamente con el diagnóstico médico:
  • Maneja el lenguaje natural
  • Consulta millones de documentos de texto no estructurado, imágenes, audio y vídeo en segundos
  • Formula hipótesis que traduce en un ranking de respuestas
  • Asigna un nivel de confianza a cada respuesta
  • Presenta evidencias para cada respuesta
  • Aprende y está al día
Además del diagnóstico, sistemas de este tipo sirven para realizar gigantescos análisis de datos. Partiendo de millones de historias médicas electrónicas pueden extraer datos y convertir la información en conocimiento descubriendo patrones desconocidos.
Uno de los problemas que presenta trabajar con humanos es la ambigüedad: “no me encuentro muy bien” “no sé que me pasa”. También es un problema la calidad de los datos como saben muchas empresas que tienen en sus ficheros registros duplicados y en general datos de baja calidad. Pero una característica de Watson es que se mueve en la ambigüedad, no busca la respuesta sino una buena respuesta.
A lo anterior hay que añadir la capacidad de realizar una medicina personalizada basada en los datos del genoma y el proteoma del paciente, lo que difícilmente puede hacerse sin la ayuda de un ordenador. Esto no está tan lejos ya que una empresa ha anunciado que puede secuenciar el genoma de un individuo por tan solo 1000 dólares.

El doctor en el bolsillo

Probablemente no será necesario acudir a una consulta para realizar la mayoría de las pruebas diagnósticas más comunes. Los signos vitales podrán registrarse con ayuda de aparatos caseros conectados a smartphones sin necesidad de ser médico o enfermero ni pasar por la Universidad. La tienda de aplicaciones de iPhone dispone de medio centenar de aplicaciones que irá creciendo. Algunas son simples juguetes pero otras son muy serias. Una de ellas puede detectar cáncer de piel usando la cámara del iPhone. Ya disponemos de medidores de tensión caseros y estos periféricos aumentarán y se conectarán a los smartphones para medir el pulso, la respiración, y algunos análisis de sangre, orina o saliva. Según IDC el 14% de la población americana usa sus smartphones para ayuda médica y 200 millones de aplicaciones médicas han sido descargadas.
Estos gadgets médicos se conectarán con las grandes bases de datos para recibir asesoramiento personalizado para nuestra salud. El consorcio de salud Kaiser Permanente tiene ya 10 millones de registros médicos con detalles de 30 millones de visitas virtuales.
Quizá se trate de una pulsera que mida mis ritmos de sueño vigilia, mi actividad deportiva, mi adicción al tabaco o mis niveles hormonales. Puede que mida las sustancias alergénicas en el aire y las cruce con mi genoma para avisarme del riesgo. Quizá no sirva solo para detectar problemas médicos sino para orientar mejor una vida normal. Puede medir mi sudoración y decirme si me pongo nervioso delante de una chica o mi jefe, o si balbuceo o mi voz es firme. Y el catálogo es inacabable.
¿Y cómo será el caso de las poblaciones subdesarrolladas con un médico por más de cada 100.000 habitantes que se encuentra a 50 km?
Internet está cambiando nuestras vidas y pronto va a cambiar el mundo de la medicina.

Artículo publicado originalmente en ALT1040

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