domingo, 30 de enero de 2011

Libre albedrío

¿Existe el libre albedrío, la libre elección o lo que los anglosajones llaman free will?
El libre albedrío constituye uno de los problemas más antiguos de la filosofía y aún hoy es más un terreno para la especulación que para la certeza. Comenzaré con mis conclusiones.
  • Nos sentimos libres. Esto no es modificable.
  • Las implicaciones de la no existencia del libre albedrío son difícilmente asumibles por la sociedad.
  • La neurociencia ayuda, pero no da una respuesta. El experimento de Libet no es concluyente.
  • El libre albedrío no existe.
  • Es un problema del dominio de la filosofía.
El filósofo John Searle describe el libre albedrío como la creencia de que 
" a menudo podríamos haber hecho algo distinto de lo que hicimos"
Spinoza 
"Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales".
"No hay en la mente un absoluto libre albedrío, sino que la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito."
"Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza."
Arthur Schopenhauer 
"Tu puedes hacer lo que siempre haces, pero en algún momento de tu vida, sólo podrás hacer una actividad definida, y no podrás hacer absolutamente nada que no sea esta actividad."
Génesis 2:17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás
Nos sentimos libres. Esto no es modificable.
Estamos construídos así. La experiencia subjetiva de libertad es consustancial al ser humano. Ningún razonamiento podrá cambiarnos. Aunque nos pensemos determinados, nos sentiremos libres.
Tambien creemos conocer los límites de nuestra libertad. No puedo volar. Y siento una coacción para no realizar muchos actos: deliquir, no asistir al trabajo o decir algo inconveniente.
Las implicaciones de la no existencia del libre albedrío son difícilmente asumibles por la sociedad.
La religión cristiana, la legislación y nuestra sociedad están basadas en el principio de responsabilidad que a su vez implica libertad. El sujeto es libre de elegir entre el bien y el mal y será recompensado por lo primero y castigado por lo segundo.
Si no existe el libre albedrío, ¿Significa que no hay moral? ¿Cómo podemos hablar de decisiones correctas o equivocadas? ¿Cómo podemos castigar a alguien si no es responsable de sus actos? ¿No sería como castigar a alguien por hacer algo mientras le apuntabamos con una pistola a la cabeza?
En un reciente estudio se formaron dos grupos de personas. Al primero se les leyó una frase que negaba el libre albedrío, al segundo una frase neutra. Después se les pidió que resolvieran unos problemas que les presentaba un ordenador y se les comunicó que el programa tenía un error y que era posible que la respuesta apareciera en pantalla. En este caso, debería pasar a la siguiente sin responder. El grupo que escuchó la frase contraria al libre albedrío hizo trampa de forma muy significativa.
Esto parece indicar que es mejor no hablar del tema, que pensemos lo que pensemos, comunicarlo puede ser dañino.
Dado que nuestro cerebro está predispuesto para el libre albedrío, son pocos, incluso entre científicos materialistas atéos, los que lo niegan. Hasta el propio Libet lo dice:
El proceso de volición se inicia inconscientemente. Pero la función consciente aún controla la acción; puede vetar el acto. Por lo tanto el libre albedrío no puede excluirse
La neurociencia ayuda, pero no da una respuesta. Libet no es concluyente.
Benjamín Libet realizó un experimento (pdf) en 1983 que ha venido a considerarse una de las principales negaciones del libre albedrío. Se pidió a los sujetos que movieran cuando quisieran una mano, cuyo acto muscular era registrado por un electromiograma EMG. Se registró también el momento en el que la señal cerebral se producía con un electroencefalograma EEG. Y se pidió a los sujetos que estimaran en qué momento habían tomado su decisión. La secuencia de acontecimientos resultante fue: el EEG muestra el inicio de la acción motora. 300ms después el sujeto es consciente de la decisión. 200ms después el músculo se mueve. Este experimento parece decir que primero decidimos inconscientemente y después tomamos conciencia de lo decidido.
Experimento de Libet. El plan motor RP aparece 350ms antes que el deseo consciente W
Otros experimentos van en la misma línea. John-Dylan Haynes utilizó un escaner fMRI. Sus resultados muestran de nuevo que la parte inconsciente de la decisión precede a la toma de conciencia de la misma. Aunque esta vez por varios segundos y se puede predecir. Álvaro Pascual-Leone preguntó a los sujetos qué mano querían mover. Aplicando un campo magnético (Estimulación Transcraneal Magnética TMS), en un hemisferio cerebral, conseguían que el sujeto moviera la mano contraria (controlada por el hemisferio estimulado). Lo sorprendente del caso es que los sujetos reportaban haber elegido libremente en todos los casos pese a que habían sido determinados externamente por el experimentador.
¿Prueban estos experimentos que el libre albedrío no existe? No, en mi opinión. Muestran que la toma de decisiones es un proceso complejo en la que hay elementos conscientes e inconscientes. Indican con claridad que la mente y el cerebro son la misma cosa y que responden a causas físicas como cualquier otro ser en el universo. Por otra parte, se refieren a decisiones simples. Casarse o comprar un piso son decisiones en las que median muchos pensamientos conscientes en un largo feedback. No son concluyentes y sacan el problema del ámbito de la neurociencia aunque indican una dirección clara.

El libre albedrío no existe.
Desde luego es una opinón. Como he dicho, choca contra la experiencia subjetiva. Pero los argumemtos racionales me llevan a sostenerla.
¿Qué es el libre albedrío? Una supuesta entidad inmaterial, consciente, primera causa (o causa incausada) que actúa al margen de las leyes materiales que gobiernan el mundo. Algo así como un yo independiente dentro de mí mismo. Una especie de centro de control que evalúa los datos, toma decisiones y manda al cuerpo actuar. "El fantasma de la máquina"
A mi entender lo anterior es claramente falso. Somos nuestro cerebro que a su vez es una entidad material que se rige por las leyes de la naturaleza. Como todo sistema natural, si conocemos por completo su estado actual y las variables que sobre él influyen podemos predecir su estado futuro.
Se ha hablado de la indeterminación de la mecánica cuántica como soporte del libre albedrío. Pero la mecánica cúantica se circunscribe a la microescala, a lo atómico.
La manzana no es libre de caer y el cerebro no es libre de decidir. Llamamos libertad al desconocimiento de todas las causas que influyen en un sistema complejo como es el cerebro. El libre albedrío es una ilusión.
Es un problema del dominio de la filosofía.
La propia idea de libre elección es complicada. Si es motivada, es en alguna medida causada, determinada. Y no puede ser azarosa (estocástica) o casual. En este caso hablaríamos de albedrío casual, no libre.
Así, el problema se adentra en el mundo de la filosofía donde siempre ha residido y bordea el de la física. El determinismo causal y el azar.
"El determinismo fuerte sostiene que no existen sucesos genuinamente aleatorios o azarosos, y en general el futuro es potencialmente predecible a partir del presente (aunque lógicamente predictibilidad y determinación son independientes, ya que la primera requiere además cierto tipo de conocimiento de las condiciones iniciales)."
"El determinismo fuerte en las ciencias naturales, en general es sinónimo de determinismo cosmológico, que afirma que el universo se rige por unas leyes físicas inquebrantables (incluso nosotros) por tanto, todo lo que acontece sucede así porque nunca podría haber sucedido de otra manera."

Una teoría incorrecta puede servir, si nos proporciona una aproximación suficiente, dentro de su ámbito de aplicación. De hecho, la mecánica clásica se sigue utilizando siempre que no descendamos al mundo subatómico, aceleremos hasta velocidades relativistas, o nos acerquemos demasiado a enormes masas.
Una última reflexión: independientemente de que el mundo subatómico sea determinista o no, el mundo macroscópico sí lo es. Siguendo con las metáforas de los dados, el resultado de un lanzamiento es impredecible. Sólo podemos decir que la probabilidad de cada uno de los 6 resultados posibles, es de 1/6. Pero si lanzamos 6 billones de dados, podemos asegurar que cada uno de los 6 resultados posibles, aparecerá en aproximadamente un billón de dados.

Obviamente, nunca podremos conocer el estado del universo con tanto detalle, y a día de hoy, ni conocemos todas las leyes que lo rigen, con total exactitud (y podríamos discutir si podríamos conseguirlo o no, pero eso es otra historia), por lo que habrá muchos efectos que no podemos predecir. Y a eso lo llamamos azar.
Aunque si preguntamos a un físico por el libre alberío puede decirnos:
Sin embargo, todo eso no nos explica por qué usted y yo parecemos tener esa cosa llamada libre albedrío y una piedra, en cambio, no. Por lo que respecta a cuestiones como el libre albedrío y la conciencia, la física simplemente no tiene respuestas.

Enlaces
On free will. Excelente serie de Mano Singham

Dado lo intenso del tema, una secuencia de la insustituible "Amanece que no es poco" de José Luis Cuerda donde todos somos contingentes, pero solo el Alcalde es necesario, puede ayudar a relajar la mente.

13 comentarios:

  1. Hola. Tengo algunas opiniones propias sobre lo que expusiste que quisiera comentar.

    La analogía del billón de dados me parece incorrecta. En ningún lugar de las afirmaciones de la mecánica cuántica (cuyo estudio se basa especialmente en estadísticas) dice que la curva de apariciones de números en los dados tendría que darte diferente a la mecánica clásica. Si dijera eso, automáticamente se falsaría. Es más: los mejores generadores de números aleatorios del mundo, que se utilizan para criptografía, aprovechan efectos descriptos en la mecánica cuántica (no la clásica) para generar valores altamente aleatorios y sin desviaciones observables.

    Respecto de si la indeterminación de la mecánica cuántica afecta o no a mayor escala, te diría que su efecto es más que observable, especialmente en sistemas de mucha complejidad como el cerebro humano, debido al efecto cascada. Imaginemos una decisión donde intervienen unos tres o cuatro mil billones de neuronas; en el escenario A, cierta neurona está al límite de dispararse, sólo le falta una pendejésima y no lo logra. En el escenario B, la misma neurona, por efecto túnel (algo de la mecánica cuántica que puede afectar la ionización de un átomo), sí logra dispararse. ¿Afectaría a la decisión final de esa persona? Tal vez. Improbable, pero no imposible. El hecho de que el universo no sea tenga determinimo fuerte (y esto está razonablemente comprobado, hasta que se desbanque la física cuántica) ya implica que una misma situación, a un mismo momento, de una misma persona, puede desencadenar distintos resultados. De todas formas, coincido contigo en que eso no implica que el libre albedrío exista: así tuviéramos un dado en el cerebro para tomar decisiones (que no serían repetibles), el libre albedrío implica algo más que azar en su funcionamiento: implica una conciencia más allá de la física, o no sería libre (sería determinística o casual).

    La filosofía se ocupó siempre del libre albedrío porque la ciencia no estaba a la altura. Un día tal vez lo esté, y entonces la pregunta deje de ser para la filosofía y la conteste la ciencia. Lo que nunca va a "cambiar de manos" es qué hacer con esa conclusión: sólo la filosofía puede responder (o al menos proponer) qué debemos hacer si se comprueba la inexistencia o existencia del libre albedrío.

    En mi opinión, por otra parte, las implicaciones legales de que exista o no el libre albedrío son nulas. Como lo demuestra el experimento que mencionás (sobre la computadora que desliza las respuestas correctas por "error"), el hecho de existir una ley (con castigos asociados para sostenerla) "moldea" el comportamiento del individuo, y por lo tanto la ley debe existir *como si hubiera* libre albedrío. Como bien decís en la nota, no te da lo mismo ir que no ir a trabajar, porque conocés que tenés consecuencias. ¿En qué cambia que yo vaya a trabajar el hecho de hacerlo por "programación" en vez de por "elección", si debo ganar mi sueldo de todas formas? Si mi decisión está programada, bienvenida sea. Igual tendré que vivir con sus consecuencias, y el hecho de tener la ilusión de libre albedrío no la hace menos mía. Hoy mismo la ciencia puede responder con toda confianza una pregunta al respecto: las decisiones tomadas por mi cerebro no las puede tomar otro: inducidas, programadas, educadas, reprimidas, coercionadas, alentadas, son mías igual, y me definen como individuo.

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  2. Guille, agradezco tu comentario que contiene apreciaciones muy importantes.
    Está claro que mi tema no es la física y menos la cuántica. Pero inevitablemente, los temas de conciencia y en este caso de libre albedrío parecen encontrarse con la indeterminación cuántica (como Penrose y la no computabilidad de la conciencia). La secuencia lógica que he seguido es: el cerebro es pura bioquímica y por tanto física. Es por tanto tan predecible como cualquier otra cosa. Pero la física ¿es predecible?. Y más aún ¿tiene sentido explicar los estados mentales o el libre albedrío en términos cuánticos cuando no lo hacemos para conducir un coche? Y así el problema se escurre para juntarse con los agujeros negros y la predictibilidad o determinación del cosmos, lo que no tiene mucho sentido. Me gustaría ver un buen (y comprensible) debate sobre azar y determinismo en física, aunque por lo que he leído, el tema está lejos de tener solución. Por ejemplo: ¿estaba todo escrito en el comienzo del cosmos?
    En lo que se refiere a la parte más psicológica o humana, parece complicado aceptar el libre albedrío. Y es un tema que comienza a tratarse en muchos estudios.
    Afortunadamente (o no) la filosofía tiene aún mucho que decir y es un campo abierto a opiniones.
    Gracias Guille.

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  3. Excelente entrada y acertado el vídeo de "Amanece que no es poco" ;))

    Este un tema al que dedico tiempo y neuronas desde que comencé a hilvanar más de dos ideas, inevitablemente también he contaminado la blogosfera transcribiendo mis cavilaciones, un botón:

    http://www.lonelyshouters.com/2010/11/25/ser-yo-existir/

    Libre albedrío, mecánica cuántica y determinismo (o sus opuestos) siempre van de la mano.

    Resumiendo mi opinión: la indeterminación de la mecánica cuántica es una consecuencia de nuestra inevitable y todavía mal relacionada interferencia con la observación. Creo que vivimos en un Universo determinista y sin libre albedrío pero bajo la ilusión inquebrantable de la indeterminación. Una situación que podemos concebir y entender pero no superar, nunca podremos predecir nada dentro de un Universo del que formemos parte. Por lo tanto y para nuestro modelado científico y filosófico de la realidad podemos pensar que el libre albedrío y el indeterminismo de hecho existen ya que nunca nos podremos anticipar a la mecánica del Universo, al menos no bajo esta forma, quizás si fuéramos una piedra... (para más verborrea visitar el enlace "Ser y/o estar") ;))

    Saludos!!

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  4. Alejandro, he visitado tu entrada. ¡Muchas preguntas!
    Pero pienso que hay certezas también.
    "nunca podremos predecir nada dentro de un Universo del que formemos parte"
    En el día a día realizamos muchas predicciones acertadas. Más bien diría que no todas son acertadas, pero en el universo clásico para el que está diseñado el cerebro lo hacemos bastante bien. En relación al libre albedrío: prueba a predecir lo que va a hacer alguien con quien convives: se va a sentar, va a coger la cuchara... Aciertas en casi todo.
    Un saludo

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  5. Me parece que el tema del libre albedrio queda expuesto con mucha claridad, algo que no es muy habitual. Yo sostengo que el libre albedrio es una ilusión cerebral y soy partidario del determinismo fuerte una vez descartado el dualismo. Además, aunque en la vida diaria nos debamos comportar como si tuvieramos libre albedrio, las neurociencias y la psicologia evolucionista podrán sacar importantes conclusiones sobre la moralidad y la justicia que cambiarian muchas posiciones actuales. Aunque es un tema delicado y complejo en la actualidad. Tengo algo escrito aquí:
    http://memoriasdesoledad.blogspot.com/2010/11/el-libre-albedrio.html

    Seguiré con frecuencia tu blog. Un saludo

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  6. Hola Miguel. He leído la entrada de tu blog y en efecto, coincidimos plenamente.
    Lo bonito es que... queda la duda ¿no?
    Un saludo

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  7. Hola, Antonio, Miquel y Cía.
    Parece ser que el cerebro no elige algunas cosas diez segundos antes de ser conscientes de ellas. Otras, puede que sí; las relacionadas con los automatismos evolutivamente seleccionados.

    Un experimento relativamente reciente contradice las conclusiones de Libet y colaboradores. Y es que el cerebro no es eléctricamente homogéneo. Son muy distintas unas señales de otras. Las de la atención parece tener más intensidad, es decir, más frecuencia. El córtex cerebral debe tener algo que decir al respecto de las decisiones importantes cuando prestamos cierta atención selectiva.

    Vide: https://www.researchgate.net/publication/26794992_Brain_preparation_before_a_voluntary_action_Evidence_against_unconscious_movement_initiation

    Saludos!!!

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  8. Otra cosa, la decoherencia cuántica desmonta toda relación entre consciencia y estados cuánticos. Temperatura y cantidad de átomos en interacción lo hacen casi imposible.

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  9. Hola José Manuel.
    El tema tiene muchos estudios y opiniones recientes y no era posible extenderse en exceso, pero gracias a los comentarios, se va ampliando.
    El experimento que mencionas de Judy Trevena and Jeff Miller contradice el de Libet en un sentido: La actividad inconsciente que precede a la acción existe tanto si se decide actuar como si se decide no actuar. Dicho de otro modo lo que parece ocurrir es que la actividad neural es una decisión inconsciente cuyo resultado puede ser actuar o no actuar, algo que solo después se hace consciente.
    Y estoy de acuerdo en la no homogeneidad del cerebro o más bien de las tareas. Es muy diferente decidir mover o no mover una mano que decidir que carrera estudiar. Por eso los experimentos de Libet y sucesores son solo indicativos de que hay una actividad inconsciente en la toma de decisiones.

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  10. José Mauel, desconocía la existencia de tal cosa llamada decoherencia cuántica. Revisada la wikipedia, concluyo lo que vengo a decir en el post, que el cerebro se comporta como un cuerpo de la mecánica clásica y que no tiene sentido invocar indeterminación cuántica alguna para explicar el libre albedrío. Lo cual me deja muy tranquilo.
    Gracias por el apunte y si quieres, te animo a que lo detalles más.

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  11. Antonio et álii, experimentadamente es casi imposible que efectos cuánticos jueguen un papel determinante en los procesos de la mente.

    Por el tamaño (número de partículas) y temperatura a la que se encuentra el cerebro es casi imposible que dichos efectos cuánticos se mantengan y, por lo tanto, que permitan explicar la consciencia, el libre albedrío o la razón. La consciencia se genera en las redes neuronales (en el bucle tálamo-cortical, concretamente), no en las partículas del cerebro.

    El entrelazamiento cuántico es muy sensible a cualquier interacción con el medio ambiente; por todo ello es tan difícil construir un ordenador cuántico.

    Por consiguiente, la explicación última de la mente aún no determinada con acribia, se encontrará en las ondas cerebrales y en el comportamiento caótico de los circuitos neuronales.

    La respuesta del comentario inmediatamente anterior, iba sobre todo para Guille, ya que el argumento de la entrada se circunscribía, aunque con dudas, al comportamiento físico-clásico del cerebro.

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  12. Hola Antonio,
    el libre albedrío no existe, eso se puede demostrar y ya no se encuentra en el reino de las creencias. Otra cosa es que tal realidad sea difícil de aceptar por la sociedad. De todos modos, la física, neurología, biología y otras ciencias van demostrando como de condicionados estamos los humanos... Por otro lado, la ausencia del libre albedrío puede coexistir con los conceptos morales, así como los castigos y premios.
    Si os interesa el tema, podéis descargaros gratuitamente mi libro "como vivir feliz sin libre albedrío" de la página web http://www.janbover.org, con algunos argumentos parecidos a los de Antonio.
    Un saludo!!
    Jan Bover

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  13. Hola Antonio,
    ahora el libro "como vivir feliz sin libre albedrío" se puede descargar (aun gratuitamente) desde librealbedrio.info.
    Gracias.

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